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COMO ENCONTRARSE RODEADO DE FLORES

Por Pablito 'Fresno' Bayman

Si vas a una excursión o reunión del Sierra Club en Puerto Rico, te vas a encontrar rodeado de flores y árboles.  Estoy hablando de los mismos compañeros del Club—o mejor dicho de sus nombres.  Tenemos a Camilla, Cassandra, Iris, Mabel, Margarita, Rosa, Rose, Silvana y Verónica.  Los apellidos no se quedan atrás. Entre nosotros hay Almeda, Arce, Flores, Hopgood, Juncos, Lima, Mora, Oliver, Olmeda, Olmo, Parker, Pascual, Ramos, Robles, Romero, Rosas, Silva y Silvestre.

Por supuesto, a las Margaritas (por ejemplo) probablemente no les pusieron el nombre pensando en la flor.  Probablemente las bautizaron con el nombre de una tía o una abuela, quien había nacido en el día de Santa Margarita o algo por el estilo. Y a veces la planta fue originalmente nombrada en honor de una persona, y no al revés – como es el caso del árbol María.

No obstante, el uso de nombres botánicos sirve para recordarnos de nuestro enlace con la naturaleza – lo cual también es una de las metas del Sierra Club.  Y hablando de nombres botánicos, hay un patrón curioso en unas urbanizaciones nuevas: tumban todos los árboles para construir las casas, y lo único que queda de ellos es sus nombres: Calle Flamboyán, Calle Roble, Calle Ceiba. Pero eso es otro cuento.

   
   

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