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LA INCINERACIÓN, ¿UNA ALTERNATIVA PARA PUERTO RICO

por Ángel Sosa


En Puerto Rico se generan cerca de 9,000 toneladas de desperdicios sólidos diariamente. Desde el 1978, cuando se creó la Autoridad de Desperdicios Sólidos, se han aprobado varias leyes dirigidas a la disposición de esos desperdicios, pero luego de todos esos años, la situación está prácticamente igual. El porcentaje de materiales reciclados no ha aumentado. En la década de los noventa se ordenó cerrar cerca de 32 vertederos municipales por no reunir los criterios ambientales establecidos. Recientemente la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ordenó cerrar tres vertederos adicionales. En la orden se recomendó la construcción de incineradores para resolver el problema de la disposición de la basura. Sin embargo, es necesario que se analice detenidamente lo que implica este paso para el futuro ambiental de nuestro país.

Hay cuatro tecnologías para la quema de desperdicios sólidos:

1.          Quema de masa (“mass burn”). Es la tecnología más simple y más común. Genera cerca de siete mega watts por cada 100,000 toneladas de desperdicios.
2.          “Fluidized Bed Combustion”. Antes de incinerar la basura los componentes no combustibles se remueven.  Lo sobrante se deposita en una capa de arena y dolomita. Luego se introduce aire para mejorar la eficiencia en la combustión y generar más energía por tonelada. Esta tecnología no ha sido probada a escala comercial. La ciudad de Berlín tuvo que cerrar un incinerador de este tipo por problemas de seguridad.
3.          Pirólisis. No se ha usado mucho en el tratamiento de desperdicios municipales. La basura no tiene que ser clasificada, pero se tiene que compactar. Este tratamiento lleva a costos más altos y al uso de más energía.
4.          Gasificación. La basura se calienta en una atmósfera de poco oxígeno y se producen gases con bajo contenido de energía. Estos se queman en una turbina. Hasta ahora se han construido pocas plantas de pirólisis y gasificación y su viabilidad comercial aún no ha sido probada.

¿Cuáles son las preocupaciones principales? 

Además de energía, la quema de desperdicios produce los siguientes tipos de cenizas:

a.          Cenizas que al final son depositadas en vertederos. Éstas se acumulan en la base del incinerador. Cerca del 25% del peso de la basura es de este tipo de ceniza. 
b.          Polvo fugitivo (“fly ash”). Parte de este polvo se recoge en la chimenea de gases.

Estos desperdicios contienen dioxinas, gases ácidos, óxido de nitrógeno y metales pesados.  No se sabe con certeza lo que es una dosis “segura” de estos materiales tóxicos.

Aunque las chimeneas reducen la contaminación, el polvo fugitivo contiene suficientes dioxinas y metales como para ser considerado un desperdicio tóxico.

La incineración solamente se debe utilizar cuando todas las demás alternativas (reuso, reducción y reciclaje) han sido agotadas. No podemos olvidar las leyes existentes, de la manera que la EPA parece estar olvidándolas.  Por el contrario, debemos exigir el cumplimiento de éstas para el manejo adecuado de los desperdicios sólidos, y orientar a amigos y familiares sobre la magnitud de este problema.

   
   

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