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RECOMPENSAS PARA LOS VOLUNTARIOS DEL SC

Un relato por Francisco Pérez Aguiló, presidente del SC de PR

Cuando recibí el mensaje electrónico de Susan Soltero pidiendo un recurso ambiental para la profesora Gladys Ramos de la Escuela de la Comunidad S.U. Rafael Rexach Dueño en Palmer, Río Grande, jamás pensé que esto fuera a ser fuente de tanta satisfacción.  En realidad fue una de las madres, Solymar Parrilla, quien se comunicó conmigo inicialmente hace unos meses.  Me comuniqué con la Prof. Ramos, quien me pidió que la ayudáramos con la iniciación de estos jóvenes ambientalistas del 4to grado.  “Queremos hacer una ceremonia bonita… sugerencias de algún lema… quizás dirigir la iniciación”.  Ahí realicé que recurriría a nuestro V.P., poeta y Director de Excursiones, Eduardo González Román, quien se prestó inmediatamente a la tarea de tejer conmigo el siguiente credo para que los chicos recitaran en su iniciación:

“Yo, (cada cual dice su nombre y apellido) hago el compromiso
de ayudar a proteger el medio ambiente que me rodea y que me alberga:
A regresar a su sitio un nidito caído
A devolverle la claridad a las aguas de los ríos y quebradas
A visitar lugares y llevarme solamente los recuerdos y dejar solamente mis pisadas
A escuchar la sabiduría de los ancianos y a darles la mano
A mejorar mis conocimientos y a ser un ciudadano ejemplar
A convocar la ayuda de Dios para inspirar a los demás

Hago el más profundo compromiso de
Explorar, Disfrutar y Proteger el Planeta Tierra
y en especial a Puerto Rico
y aún más especialmente a Río Grande
según mis capacidades y mi fortaleza interior.
Que así sea.

El día señalado llegué a la Escuela y me encontré con un jardín precioso que los integrantes de este nuevo club habían preparado con la asistencia de empresas locales y multinacionales que, como el Sierra Club de Puerto Rico, también brindaron su apoyo.  “La fuente la compramos con una venta de hot dogs”, me dijo la Prof. Ramos.  La ceremonia incluyó la invocación por una estudiante, un poema por otro, el coro de flautas que nos deleitó con 2 canciones, y finalmente una obra titulada El Alfabeto de Hojalata, en la cual los 26 integrantes del nuevo club—cada cual con una letra en escarcha dorada—y con la narración de la Prof. Ramos, nos contaron de un bosque donde un día llegaron unas máquinas y con gran estruendo comenzaron a caer los árboles.  El Alfabeto de Hojalata le dijo al bosque que ellos lo iban a ayudar a resistir y con estrofas sencillas y emotivas de la A a la Z cada niño y niña se solidarizó con la resistencia del bosque. 

¡Luego de esto me tocó hablar a mí!  Yo estaba muy emocionado y mi voz lo demostraba.  Luego leímos todos juntos el credo y ellos lo recitaron mientras cada uno sostenía una velita encendida.  Como voluntarios del Sierra Club, aplaudimos esfuerzos de esta naturaleza, que inspiran a los futuros líderes del País, que los conectan con la naturaleza y los estimulan a participar para hacer la diferencia.  En estos tiempos en que se suscitan tantas tragedias entre personas que deberían amarse y que abunda todo tipo de enfermedades sociales ES MENESTER crear el cambio, cobrar conciencia y explorar nuestro entorno social y ecológico.  Que nadie diga “el gobierno tiene que hacer tal o cual”.  Recuerden que nosotros vivimos en una democracia y el pueblo manda al gobierno, que trabaja para nosotros.  Visiten, escríbanles o llamen a sus representantes o senadores siempre que lo consideren necesario y exprésenles cuáles son SUS prioridades.

   
   

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